
Nada sigue igual. En la última semana se concretaron los pasos iniciales de una enorme transformación en la manera en la que utilizamos Internet.
Siempre nos resistimos a usar la palabra «revolución», la tenemos ahí guardada, con candado, solo para emergencias. Y esta ocasión casi la amerita.
Ocurre que la explosión de la inteligencia artificial generativa llegó a los buscadores de Internet y está comenzando una nueva guerra de los motores búsqueda, algo que no veíamos desde la edad inocente de la web (la cual finalizó en la década del 2000).
Pero más allá de cuál sea la empresa que termine con la mayor porción de las búsquedas, también importa que la integración de IA, que ya está en su primera fase, implicará una experiencia muy distinta para todos.
Si no puedes con ellos…
En las últimas semanas, Google lanzó en la Argentina (y en otras partes del planeta) una nueva función llamada «Visión general creada por IA«. Esta herramienta utiliza inteligencia artificial (IA) generativa para ofrecer resúmenes concisos de los resultados de búsqueda, con el fin -avisa Google- de facilitar la comprensión de temas complejos y con muchas fuentes en la web.
Además del resumen generado automáticamente, la Visión general creada por IA brinda enlaces útiles para que el usuario pueda profundizar en la información. La función se activa de manera automática cuando Google determina que la IA puede ser especialmente beneficiosa, luego de que haya sido habilitada en el apartado «Search Labs», que aparece a la derecha de la pantalla del buscador.
La «novedad» de Google no surgió en el vacío, sino que es un paso hacia una tendencia tecnológica que viene creciendo y que promete ser el futuro. Ocurre que ya existían herramientas que combinaban motor de búsqueda con inteligencia artificial.

La nueva herramienta de búsqueda con inteligencia artificial de Google.
El caso más notable es el de Perplexity.ai. Esta herramienta se basa en GPT-3.5 y GPT-4 de OpenAI, junto a su propio modelo de lenguaje grande (LLM) que le permite procesar consultas en lenguaje natural y generar respuestas. Además, el propio Perplexity nos explica que tiene acceso a múltiples fuentes en línea, incluyendo bases de datos académicas, redes sociales como Reddit, y plataformas de video como YouTube, lo que le permite ofrecer información «actualizada y verificada».
OpenAI, al ataque
En julio de este año, OpenAI, la empresa fundada y dirigida por Sam Altman, reveló un enorme proyecto para desafíar la hegemonía de Google. Se trata de SearchGPT, un buscador web potenciado, claro está, por inteligencia artificial.
En ese momento, SearchGPT (chatgpt.com/search) se basaba en la tecnología GPT-4, hoy superada por modelos como el o1, por lo que descontamos que fue actualizado. Cuenta con el respaldo de importantes medios de comunicación como The Wall Street Journal, The Associated Press, Vox Media y The Atlantic. Y su objetivo, al menos el declarado, es ofrecer respuestas rápidas y precisas, citando fuentes confiables.
Visualmente, SearchGPT se asemeja a Google en su simplicidad inicial: una página en blanco con un cuadro de búsqueda. Sin embargo, los resultados son radicalmente diferentes. En lugar de una lista de enlaces, ofrece respuestas estructuradas que combinan imágenes y resúmenes concisos.
Por el momento, este buscador AI no está disponible para el público general, pero OpenAI liberó una parte de él, dado que ahora se puede usar una herramienta similar dentro de ChatGPT.

ChatGPT ahora puede navegar la web. Si esta herramienta note aparece en Chrome, probalo en Edge.
Así, al momento de enviar una consulta al chatbot, se puede elegir si hacerla directamente al modelo de IA o, al nuevo estilo, realizar antes una búsqueda web para que, luego, la IA la procese.
Algunas implicaciones de la IA en la web
La web es la forma en la que accedemos a ella, las herramientas que usamos para conocerla, para navegar. Para mucha gente, Internet solo existe a través de la ventana de Google; para algunos, mediante Reddit. Otros buscan alternativas y diversificar, como a inicios de los 2000, cuando había que utilizar dos o tres buscadores para dar con distintos contenidos.
Ahora, la IA suma un nuevo intermediario, un gatekeeper digital que elige procesa y entrega contenidos a los usuarios. Así, un robot asume un rol parecido al que la teoría de agenda-setting (fijación de agenda) atribuía a los editores de medios en el siglo pasado.
Claro que a este nuevo gatekeeper se le puede repreguntar, pedirle que analice sesgos, que busque más fuentes, etc. ¿Están los usuarios preparados para curar la información de esa manera o preferirán abrazar sin reparos la promesa de «todo listo y fácil» de la IA?
También hay preocupaciones crecientes desde el lado de los creadores de contenidos. Si el robot toma una fuente y revela los puntos fundamentales de una manera breve y precisa, ¿qué motivación tendrá el usuario para entrar a un artículo original? La de profundizar, suponemos.
A fin de cuentas, el itinerario hacia un nuevo modo de consumir la web está fijado por los gigantes tecnológicos. Habrá que ver cómo evolucionará esta cuestión en la que están en juego la autenticidad de los contenidos, la superficialidad vs. la capacidad de profundizar y lo que se considera verdad.
Fuente: cronista.com